Nuestros embutidos artesanos de Segovia, hechos como nos enseñaron
Somos Alfredo y Lola, y elaboramos embutidos artesanos en Segovia siguiendo el camino que iniciaron, a mediados de los años 50, los hermanos Pedro y Domingo de Pedro, padre y tío de Alfredo.
Ellos fueron quienes levantaron esta pequeña fábrica en La Matilla, un pueblo de la sierra segoviana donde el frío, el silencio y el respeto por las cosas bien hechas forman parte de la vida diaria. Decidieron quedarse en el pueblo y vivir de un oficio que conocían bien, transmitiendo su saber a toda la familia.
Aquí crecimos, entre matanzas, recetas aprendidas mirando y escuchando, y un trabajo que se hacía con orgullo. Sin darnos cuenta, estábamos heredando algo más que un negocio:
Una manera de entender el producto y la vida.


Elaboración artesanal de embutidos en un entorno único de Segovia
Trabajamos a más de 1.100 metros de altitud, en un entorno privilegiado de Segovia, donde el clima frío y seco permite una curación natural y lenta. Este entorno no se puede replicar y es una de las grandes diferencias de nuestros embutidos artesanos.
Seleccionamos cuidadosamente la materia prima y elaboramos cada pieza como si fuera para nuestra propia casa.
Con la misma receta que hacía mi abuela en 1.955
Embutimos a mano, colgamos, vigilamos y esperamos.
Controlamos la temperatura y la humedad en nuestras instalaciones, pero sin forzar jamás los tiempos.
Aquí el reloj no manda.
Manda el producto.

Ahumado tradicional con madera de encina
Seguimos ahumando nuestros embutidos con madera de encina, como lo hacían Pedro y Domingo de Pedro desde el principio. No es una cuestión de nostalgia, sino de resultado.
Ese aroma profundo, ese sabor a pueblo y a despensa de siempre, aparece nada más cortar una loncha. Es un sabor limpio, reconocible y auténtico, que forma parte de la identidad de nuestros embutidos segovianos.
Tradición familiar adaptada a los tiempos actuales
En 1991 modernizamos la fábrica para adaptarla a la normativa vigente y mejorar los procesos. Pero lo tuvimos claro desde el primer momento: la tecnología solo tiene sentido si ayuda a conservar la esencia.
Seguimos elaborando nuestros embutidos tradicionales de Segovia con el mismo cuidado y dedicación que nos enseñaron nuestros padres y abuelos, incorporando mejoras solo cuando suman calidad, seguridad y constancia, nunca cuando restan alma.
No buscamos producir más.
Buscamos hacerlo mejor.
Embutidos con sabor a pueblo
Amamos la naturaleza, el entorno rural y esta forma honesta de trabajar. Cada día entramos en la fábrica con el compromiso de seguir el legado que comenzaron Pedro y Domingo de Pedro, ofreciendo embutidos artesanos elaborados en Segovia, naturales, hechos a mano y con el sabor auténtico de nuestra tierra.
Nuestros embutidos no necesitan artificios.
Necesitan pan, un cuchillo y un momento de calma.
Cuando pruebas un embutido de La Matillana, pruebas una historia familiar que empezó en los años 50, un clima único y una forma de hacer las cosas que sigue viva hoy.
Porque hay sabores que no se olvidan.
Y porque algunos merecen llegar hasta tu mesa.
