La historia de Embutidos La Matillana

Somos Alfredo y Lola.

Cada mañana, cuando abrimos la puerta de la fábrica, el embutido colgado, el silencio del pueblo y el trabajo diario nos lo recuerdan todo. Es el mismo olor que conocimos de niños, cuando ayudábamos a nuestros padres y abuelos sin saber que, en realidad, estábamos aprendiendo un oficio para toda la vida.

De dónde venimos
Fachada de La Matillana con el mosaico de Embutidos y Jamones La Matillana.
Fotografía antigua de casas de piedra y una calle, conservada en el archivo familiar de La Matillana.
Una imagen del archivo familiar.

La familia · Desde 1955

Un oficio para toda la vida.

Aquí, en La Matilla, un pequeño municipio segoviano, no fabricamos embutidos. Los criamos. Como se crían las cosas importantes: con tiempo, con cuidado y con respeto.

Esta fábrica nació en 1955, cuando el padre de Alfredo, Pedro de Pedro y su hermano, Domingo de Pedro, decidieron quedarse en el pueblo y vivir de lo que mejor sabían hacer. Desde entonces, todo ha girado alrededor de la matanza, del oficio aprendido en familia y de unas manos que aprendieron antes a atar chorizos que a escribir su nombre.

Hoy somos nosotros quienes seguimos aquí. No por nostalgia, sino por convicción.

Nuestra tierra · La Matilla, Segovia

El tiempo es nuestro mejor ingrediente.

Vista de La Matilla con tejados, campanario, campos y muros de piedra.
La Matilla, Segovia.

Vivimos en un lugar especial. La Matilla está a 1.082 metros de altitud y nuestra fábrica, situada entre Sepúlveda y Pedraza, se encuentra a 1.098 metros, en una tierra de inviernos fríos y aire seco. Un clima que no se puede fabricar y que hace que la curación sea natural, lenta y honesta. Aquí no se corre. Aquí se espera.

Tratamos cada pieza como si fuera para nuestra propia casa. Porque lo es. Después llega el trabajo silencioso: embutir a mano, colgar, vigilar, tocar, oler, esperar otra vez. Controlamos la temperatura y la humedad, pero nunca forzamos el proceso. Cada pieza decide cuándo está lista.

Cada proceso se atiende sin prisas, porque el resultado se nota en el aroma, en el sabor y en ese recuerdo a pueblo que aparece en cuanto cortas una loncha.

Dónde está nuestra fábrica

La fábrica · El oficio continúa

No buscamos hacer más. Buscamos hacerlo mejor.

En 1991 modernizamos la fábrica para adaptarnos a los tiempos, pero tuvimos claro algo desde el principio: la tecnología solo entra si suma, nunca si resta. Mejorar, sí. Perder el alma, nunca.

Seguimos trabajando como lo hacían nuestros padres y abuelos porque sabemos que ahí está la diferencia. En no acelerar. En no maquillar. En no prometer lo que no somos.

Conoce nuestra elaboración

Lo que queremos compartir

Queremos que lo pruebes y lo entiendas.

Cuando pruebas un embutido de La Matillana, pruebas nuestra historia, nuestro entorno y nuestra forma de vivir.

Y si cierras los ojos, quizá entiendas por qué seguimos aquí después de tantos años.

Porque hay sabores que no se olvidan.
Y porque algunos merecen ser compartidos.

Del obrador a tu mesa

Ahora, elige lo que llega a tu mesa.

Descubre nuestros chorizos, lomos y salchichones y consulta cada ficha antes de añadir tu elección al carrito.

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